Lo confieso, tengo una fobia que creía muy rara y parece que no lo es tanto. Tengo fobia a los botones, me dan asco. En la actualidad, es algo con lo que puedo convivir bastante bien pero de chico, por ejemplo, no me podía abrochar la camisa para ir al colegio. Usaba de esas con una solapita que tapaba los botones. Si tocaba un botón me lavaba las manos. Si se me salía uno, lo pateaba bien lejos y no lo agarraba ni en pedo.

En mi de más grande me enteré de que mi viejo tenía la misma fobia y pienso que de ahí debe provenir. Lo raro es que parece que no es tan extraña. En estos días puse “fobia botones” - y su equivalente en inglés - en Google y descubrí varias cosas. Esta fobia en general, bajo los parámetros del DSM IV, cae en la bolsa de gatos de las fobias específicas. Esto sería la categoría de “inclasificables” u “otros” que tiene cada categoría macro de este manual psiquiátrico.

En otros lugares encontré que esta fobia se llama “koumpounophobia” y hay unas cuantas páginas en donde hablan de ella. Ya se que uno puede ser fóbico a cualquier cosa… pero ¿esto es tan así? Yo no creo que la elección del objeto fóbico sea tan azarosa. Debe haber algún simbolismo tras ese objeto. Por lo pronto, yo lo relaciono con la oralidad porque la sensación que me produce es asco, arcadas en alguna circunstancia… En casi ninguno de todos los sitios en donde hablan de la fobia a los botones dan explicaciones sobre cual podría ser su génesis.

Lo más profundo que encontré fue dentro del marco teórico psicoanalítico. Parece que Lacan publicó un artículo en la revista Scilicet titulado Fetichización de un objeto fóbico. Aquí, según parece, el objeto fóbico coincide con el fetiche y es… el botón. El botón produce produce náuseas, arcadas o mareos. Esto mostraría su conexión con la oralidad.

En el Curso Para entrar al discurso del psicoanálisis de La Escuela Freudiana, se expone lo siguiente:

“¿Cuándo el objeto es un objeto fobígeno? Cuando está aislado, cuando se presenta aisladamente. Es interesante porque quien nos comunica este caso se apoya, para dar cuenta de lo que le ocurre, en un texto de un escritor francés que se llama Michel Leiris, un texto donde se trata de la misma cuestión. El autor, es un dato autobiográfico, tiene náuseas al ver los fideos botones, con forma de botón, que los hay desde que existen los botones, que no siempre han existido, y tiene que ver con que los hace un objeto apto para la fetichización y la fobia. Entonces, las náuseas y las arcadas surgen de ver flotando en la sopa esos botoncitos aislados.”

Algunos links:

http://www.clarin.com/diario/2004/11/13/sociedad/s-04615.htm

http://www.kamps.org/haje/koumpounophobia-fear-of-buttons/

http://www.unusualphobias.com/buttons.html

Escuela Freudiana